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¡Calma Mi paso, Señor!
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¡Calma mi paso, Señor! ...
Desacelera los latidos de mi corazón, calmando mi
mente.
Diminuye mi ritmo apresado con una visión de la
eternidad del tiempo.
En medio de las confusiones del día a día,
dame la tranquilidad de las montañas.
Retira la tensión de mis músculos y nervios
con la música tranquilizante de los ríos de aguas
constantes que viven en mis recuerdos.
Ayúdame a conocer el poder reparador del sueño.
Enséñame el arte de tomar pequeños
descansos: reducir mi ritmo para contemplar una flor, charlar con un
amigo, acariciar a un niño, leer un poema, oír un himno
preferido.
Calma mi paso, Señor, para que yo pueda percibir en
medio de la incesante labor cotidiana de los ruidos, luchas,
alegrías, cansancios o desalientos Tu presencia constante en mi
corazón.
Calma mi paso, Señor, para que yo pueda entonar el
cántico de la esperanza,
sonreír para mi prójimo y callarme para
escuchar Tu voz.
Calma mi paso, Señor, e inspírame a enterrar
mis raíces en el suelo de los valores duraderos de la vida, para
que yo pueda crecer hasta las estrellas de mi destino mayor.
Gracias, Señor, por el día de hoy, por la familia que me diste, mi trabajo y, sobretodo, por Tu presencia en mi vida.
Lectura para
meditar: Isaías 26:3-4*
Señor, tú conservas en paz a los de carácter firme, porque confían en ti. Confíen siempre en el Señor, porque él es refugio eterno. ----------------------------------------------
Contribución de "DurasnoGavi" - ¡muchas gracias! * Dios Habla Hoy -
La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades
Bíblicas Unidas) 1998.
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