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«Reparar la rotura»: Una evaluación evangélica del Informe Windsor

El día 1 de diciembre de 2004 se hacía público Repair the Tear (Reparar la rotura), un comentario a fondo del Informe Windsor realizado por Anglican Mainstream UK y The Church of England Evangelical Council, dos de los organismos evangélicos más representativos de la Iglesia de Inglaterra. 

CONCLUSIÓN del estudio «REPAIR THE TEAR»
confeccionado por Anglican Mainstream UK y The Church of England Evangelical Council

93.  El Informe Windsor (IW) contiene mucho material excelente, pero al mismo tiempo los anglicanos de la corriente mayoritaria -comprometidos con la doctrina anglicana sobre la sexualidad y, por tanto, opuestos a las recientes acciones perpetradas en ECUSA y New Westminster- encontrarán en él aspectos, como ya se ha dicho, que no alcanzan el nivel requerido.  Estos anglicanos se sentirán decepcionados de que su llamamiento a interpretar teológicamente los acontecimientos en cuestión -reconociendo la realidad del pecado humano dentro de la Iglesia- y, por tanto, a ejercer algún tipo de disciplina en un período de tiempo corto y definido, no fuera oído por la Comisión [de Lambeth].  Nos alegramos de la visión general que da el IW de una vida juntos bajo la suprema autoridad de la Escritura, caracterizada por el compromiso mutuo y la interdependencia, la santidad y la entrega a la misión.  Por otra parte consideramos que la Comisión se ha quedado corta al aplicar esa visión a la situación a que se enfrenta actualmente la Comunión Anglicana y, especialmente, en cuanto a exponer todas las implicaciones que su análisis puede tener a la hora de ejecutar la acción necesaria para remediar los males que tan claramente han sido identificados.

94.  La Comunión no solo se enfrenta a determinados desafíos en cuanto a la sexualidad, sino a sacudidas sísmicas respecto a la naturaleza del cristianismo y la misión mundial en una cultura globalizada.  En las últimas décadas la familia anglicana ha crecido y madurado, y aquellas partes de la misma que en el pasado se veían en un papel «paternal» necesitan ahora reconocer los cambios en la dinámica familiar que ha producido dicho crecimiento de la Comunión. Aquellos que han ostentado tradicionalmente mucho poder material no pueden seguir definiendo los límites de la diversidad ni reclamar autonomía para realizar innovaciones unilaterales sin la debida consideración por sus hermanos y hermanas en Cristo. La presentación que hacen las dos primeras secciones [del IW] ofrece un marco de comprensión propia del anglicanismo capaz de ser expresado, con el tiempo, de formas que beneficiarían a las Provincias, aclararían y alimentarían las relaciones entre estas, y realzarían la autoridad moral de las estructuras centrales de los instrumentos de unidad.  Estos cambios propuestos de las estructuras de la Comunión  ofrecen la posibilidad de hacer más real en el futuro la visión bíblica y ortodoxa de la vida dentro de la Comunión; pero tal proceso de cambio estructural llevará un tiempo considerable, y en el estado actual de la Comunión hay muy poco tiempo: antes de lanzarnos a un largo viaje de transformación de las estructuras, el cual confiamos que impedirá la repetición de acciones unilaterales que desgarran el tejido mismo de la Comunión, tenemos que remediar la profunda rotura que amenaza ahora mismo a nuestra misma existencia.

95.  Lo primero que se necesita es un diagnóstico acertado; ya que, desgraciadamente, la realidad está muy lejos del cuadro ideal que pinta el IW de lo que es comunión -tal vez incluso más lejos que en ningún otro momento de la historia del anglicanismo-.  El análisis que hace el Informe de los síntomas de la enfermedad presente es bueno (especialmente cuando algunos argumentan que no pasa nada y que no se necesita ninguna medicina); sin embargo, el IW no reconoce la dolencia más profunda que nos aqueja y, por tanto, el tratamiento que propone es insuficiente.  La estrategia de exhortación y llamamiento recomendada no produce como resultado las disciplinas necesarias del arrepentimiento, el perdón y la reconciliación: el análisis de la enfermedad no desemboca en una receta adecuada de medicación y cura.

96.  Según nuestro punto de vista las recomendaciones del IW necesitan clarificación y afirmación; especialmente allí donde no hacen justicia al análisis y los veredictos presentados en la parte anterior del Informe. Instamos a los Primados a que lleven dichos análisis y veredictos hasta sus últimas consecuencias en el momento de decidir cómo actuar a la luz del IW.

97.  Tenemos que subrayar el carácter decisivo de la Reunión de Primados.  El IW mismo considera dicha Reunión como decisiva: «Preferiríamos no especular sobre aquellas acciones que podrían realizarse si, tras su aceptación por parte de los Primados, nuestras recomendaciones no se llevaran a efecto» (§ 157). Además, en el «Mandato»  (§ 1, p. 8) queda claro que la primera responsabilidad de la Comisión es informar «sobre las formas en que las provincias de la Comunión Anglicana pueden relacionarse entre sí en aquellas situaciones en que las autoridades eclesiásticas de una provincia se sienten incapaces de mantener plena comunión con otra parte de la Comunión Anglicana».  Esto entra dentro de las competencias de los Primados; de modo que cualquier extensión de un proceso de consulta -p. ej. al Consejo Consultivo Anglicano o más allá del mismo- se refiere en dicho «Mandato» solo a un ministerio de supervisión extraordinario por parte del Arzobispo de Cantórbery, y -ahora también claramente- al Pacto que se propone, pero no a todas las recomendaciones de estos.

98.  Por tanto corresponderá a los Primados dar la respuesta principal al IW, el cual ellos mismos encargaron en su Reunión Urgente.  Sin embargo, casi con toda certeza, en su encuentro de febrero los Primados tendrán que determinar qué hacer cuando queda claro que algunos no se hallan interesados en el «mantenimiento de la comunión» y ya están «andando solos». Desgraciadamente es posible que se desdeñe la «senda de la reconciliación» de la que habla el IW. Los Primados tendrán entonces que llevar a cabo una acción decisiva para reparar el daño causado por quienes han desgarrado el tejido de la Comunión hasta lo más hondo, y habrá que trabajar con urgencia en los principios y procesos por los que la tarea inevitable e inmediata de reestructurar la Comunión Anglicana puede lograrse.  A nuestro modo de ver, el IW supone un valioso instrumento y un marco significativo para realizar dicha tarea; aún así, en ciertas áreas, se queda corto y no lleva hasta sus últimas consecuencias la lógica de sus mejores ideas.

99.  Por tanto, concluiremos sugiriendo algunas maneras de afirmar las recomendaciones del IW o de reformularlas para que se adapten a la urgencia del momento.  También señalaremos cuatro formas claves de continuar el trabajo del Informe: porque el IW es verdaderamente un llamamiento de la «undécima hora», una última receta para la paz en nuestros días, y debemos oírlo antes de que suenen las doce.

Llamamiento a los Primados

100.  Los Primados deben llevar hasta sus últimas consecuencias la propia lógica del Informe y su dinámica interna, a fin de afirmar sus recomendaciones.

En particular, pedimos que en febrero los Primados:

  • Acepten y afirmen la visión de la vida en comunión expresada en el Informe, y exploren a fondo sus propuestas para los Instrumentos de Unidad.
  • Reafirmen claramente y defiendan la doctrina anglicana sobre la sexualidad expresada en la resolución de Lambeth I.10.
  • Garanticen que el proceso continuado de escuchar y compartir perspectivas, el cual es necesario en todo cuidado pastoral, no parezca socavar el estatus de Lambeth I.10 dentro de la Comunión.
  • Confirmen que las declaraciones de «pesar» [requeridas por el Informe] signifiquen el «arrepentimiento» necesario para una verdadera reconciliación y, por tanto, conlleven el compromiso de no repetir las mismas acciones.
  • Confirmen que la intervención urgente para proporcionar atención y supervisión pastoral a las parroquias y diócesis ortodoxas está teológica y eclesiológicamente justificada.
  • Proporcionen la estructura necesaria para que se pueda proveer una supervisión episcopal auténticamente adecuada que no dependa de aquellos de quienes la mayoría de los anglicanos piensan que se han apartado de la «fe cristiana como la hemos recibido».
  • Evalúen, en un plazo preciso y limitado, si las acciones llevadas a cabo por ECUSA en respuesta al Informe son suficientes para garantizar su permanencia en la Comunión y ser, por tanto, consecuentes con su propia Constitución y sus cánones.
  • Evalúen, en un plazo preciso y limitado, si las acciones llevadas a cabo por New Westminster en respuesta al Informe son suficientes para garantizarles seguir en la Comunión.
  • Evalúen, en un plazo preciso y limitado, si se ha satisfecho la petición hecha por los Primados de proveer una supervisión episcopal adecuada para los anglicanos leales en aquellas Provincias o diócesis donde hay un liderazgo revisionista.
  • Identifiquen a aquellos que siguen determinados a «andar solos» y establezcan procesos que dejen claro que esto es así.
  • Utilicen su responsabilidad acentuada para aplicar sanciones a aquellos decididos a «andar solos»; incluyendo una petición al Arzobispo de Cantórbery de que no los invite a los consejos de la Comunión.
  • Definan y aclaren las «circunstancias y condiciones excepcionales» según las cuales el Arzobispo de Cantórbery -de acuerdo con el mandato de la Comisión de Lambeth- puede ejercer un «ministerio extraordinario del “episcope” ... respecto de los asuntos internos de una Provincia distinta de la suya para mantener la comunión».
  • Reconozcan, respalden plenamente e intenten proteger a todos aquellos que indiquen claramente su conformidad con las recomendaciones del IW; especialmente en el caso de una acción legal contra ellos.
  • Entre tanto, y hasta que los Primados se reúnan en febrero para determinar la forma y la dirección futuras de la Comunión Anglicana, hay cuatro tareas principales que deben realizar aquellos comprometidos con el mantenimiento de la doctrina bíblica y la visión de la comunión propuesta por el IW.

Primeramente, reflexionar sobre el IW y responder al mismo, a modo de preparación para la Reunión de Primados, a través de los canales oficiales instituidos por la Comunión. (Véase www.anglicancommunion.org y, para responder a aquellos a través del sitio de Anglican Mainstream, www.anglican-mainstream.net).

En segundo lugar, animar a los obispos y Primados comprometidos con el mantenimiento y la preservación de la ortodoxia y la unidad anglicanas para que se esfuercen por conseguir una acción decisiva en febrero que ponga de nuevo a la Comunión en el camino de la salud.

En tercer lugar, desafiar a aquellos que, por sus acciones, han empezado a «caminar solos» y apartarse de la Comunión, para que hagan caso del urgente llamamiento que lanza el IW, y sigan la senda de la reconciliación y la sanidad claramente descrita por el Informe.  No hacer esto último confirmaría sencillamente su determinación a no aceptar el caminar juntos y a seguir una visión distinta que insiste en perpetrar acciones incompatibles con los lazos de comunión y con la fe cristiana como los anglicanos la han recibido.

Y en cuarto y último lugar, orar por el Arzobispo de Cantórbery y los Primados.  Hay personas que han hecho ya el compromiso de interceder diariamente por un primado de aquí hasta la reunión de febrero. Debemos orar para que, en caso de que en febrero haya quienes estén determinados a andar solos, los Primados tengan sabiduría, valor y gracia para responder a ello ejecutando las acciones necesarias para preservar la Comunión Anglicana.  Esto último significaría -según las palabras empleadas por la Resolución III.6. de la Conferencia de Lambeth de 1998 en cuanto a los Instrumentos de la Comunión, y refiriéndose particularmente a los Primados- «la intervención en aquellos casos de urgencia especial que no puedan resolverse internamente en las Provincias, y [la aprobación de] unas pautas claras en cuanto a los límites de la diversidad anglicana en sumisión a la autoridad soberana de las Sagradas Escrituras y guardando fidelidad a nuestra tradición anglicana y nuestros formularios».

traducción: Juan Sánchez Araujo, España

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desde Asunción, Paraguay |  diciembre 2004