Declaración
de los Primados de la Comunión Anglicana reunidos en el Palacio
de Lambeth Los primados de la
Comunión Anglicana y
los Moderadores de las Iglesias Unidas, reunidos en el Palacio de
Lambeth el 15
y 16 de Octubre de 2003, deseamos expresar nuestra gratitud al
Arzobispo de
Canterbury, Dr. Rowan Williams, por convocarnos en respuesta a los
recientes
sucesos en la Diócesis de New Westminster, Canadá y en la
Iglesia Episcopal
(USA) y por hospedarnos en su casa de modo que, en una atmósfera
de oración y
adoración, pudiéramos juntamente tomar consejo y buscar
discernir la voluntad y
la dirección del Espíritu Santo para la vida en
común de las treinta y ocho
provincias que constituyen nuestra Comunión. En
un momento de tensión, nos hemos esforzado denodadamente para
tratar los temas
que se nos presentaron, pero también hemos salido renovados y
fortalecidos en
nuestra comunión unos con otros a través de nuestros
tiempos de adoración y de
estudio de la Biblia. Esto nos ha llevado a un compromiso más
profundo de
trabajar juntos y reafirmamos nuestro aprecio por la herencia anglicana
de fe y
orden y nuestro firme deseo de mantenernos como parte de una
Comunión en la
cual lo que tenemos en común es mucho mas valioso que aquello
que nos divide en
nuestra proclamación de Buenas Nuevas para el mundo. En
este tiempo sentimos el profundo dolor e incertidumbre, que otros
también
comparten, sobre nuestro discipulado cristiano a la luz de las
controvertidas
decisiones en la Diócesis de New Westminster de autorizar un
Rito Público de
Bendición para aquellos que se comprometen en relaciones del
mismo sexo, y por
la 74a. Convención General de la Iglesia Episcopal (USA) de
confirmar la
elección de un presbítero comprometido en una
relación del mismo sexo a la
labor y oficio de Obispo. Estas
acciones amenazan la unidad de nuestra propia comunión como
también las
relaciones con otras partes de la Iglesia de Cristo, afectan nuestra
misión y
testimonio, nuestras relaciones con otras religiones y polarizan la
opinión
cristiana, en un mundo ya tan confundido en áreas como la
sexualidad, la
moralidad y la teología. Como
Primados de nuestra Comunión y en la búsqueda de ejercer
la "elevada
responsabilidad" que sucesivas Conferencias de Lambeth nos han
confiado,
reafirmamos nuestro común entendimiento de la centralidad y
autoridad de la
Escritura para determinar las bases de nuestra fe. Aunque reconocemos
que puede
haber en la Iglesia una legítima diversidad de
interpretación, esta diversidad
no quiere decir que algunos de nosotros tomemos la autoridad de la
Escritura
con mas liviandad que otros. Sin embargo, cada provincia debe estar
consciente
de los posibles efectos de su interpretación de la Escritura en
la vida de
otras provincias en la Comunión. Nos comprometemos de nuevo a
respetarnos
mutuamente, mientras buscamos del Señor un discernimiento
correcto de cómo la
Palabra de Dios nos habla en nuestro mundo contemporáneo. También
reafirmamos las resoluciones, tomadas por los obispos de la
Comunión Anglicana
reunidos en la Conferencia de Lambeth en 1998, sobre los temas de la
sexualidad
humana, resoluciones que tienen fuerza moral y que demandan la
observancia de
la Comunión, por tratarse de su posición actual sobre
estos temas. Recomendamos
a todos los miembros de la Comunión Anglicana que reciban el
informe de esa
Conferencia, en su totalidad, valorando especialmente su énfasis
en la
necesidad de "escuchar la experiencia de las personas homosexuales, y
...
asegurarles que son amados por Dios y que todas las personas
bautizadas, creyentes
y fieles, sin importar su orientación sexual, son miembros
plenos del Cuerpo de
Cristo"; y su reconocimiento de la necesidad de continuar estudiando
los
problemas que surgen en cuanto a la sexualidad humana. Por
ello, como un cuerpo, deploramos profundamente las acciones de la
Diócesis de
New Westminster y de la Iglesia Episcopal (USA), que a un número
grande de
provincias les parece que han corto-circuitado ese proceso, y que
podrían ser
percibidas como alterando unilateralmente la enseñanza de la
Comunión Anglicana
en este tema. Pero no es así. Aunque reconocemos la
autonomía jurídica de cada
provincia en nuestra Comunión, la interdependencia mutua de las
provincias
implica que ninguna tiene autoridad para colocar unilateralmente una
enseñanza
alternativa como si fuera la enseñanza de toda la
Comunión Anglicana. Para
este efecto, por lo tanto, debemos aclarar que las recientes acciones
en New
Westminster y en la Iglesia Episcopal (USA) no expresan el pensamiento
de
nuestra Comunión en su conjunto, y consideramos que estas
decisiones ponen en
entredicho el compañerismo sacramental que compartimos unos con
otros. Tenemos
una especial preocupación por aquellos que, en toda conciencia,
se sienten
obligados a disentir de la enseñanza y practica de su provincia
en estas
materias. Aunque reafirmamos la doctrina de las sucesivas Conferencias
de
Lambeth en cuanto a que los obispos deben respetar la autonomía
e integridad
territorial de las diócesis y provincias que nos les son
propias, llamamos a
las provincias involucradas a tomar las provisiones adecuadas para que
las
minorías disidentes dentro de su área de cuidado pastoral
reciban supervisión
episcopal en consulta con el Arzobispo de Canterbury en nombre de los
Primados. El
Obispo Presidente de la Iglesia Episcopal (USA) nos ha explicado el
marco
constitucional dentro del cual tiene lugar la elección y
confirmación de un
nuevo obispo en dicha Iglesia. No es nuestro papel, como Primados,
emitir
juicios sobre los procesos constitucionales de otra provincia.
Reconocemos que
hay un equilibrio delicado entre autonomía provincial y la
expresión de
opiniones críticas de terceros sobre las acciones internas de
una provincia.
Sin embargo, muchos Primados han hecho notar las graves dificultades
que esta
elección ha provocado y continuara provocando. En la
mayoría de nuestras
provincias la elección del Canónigo Gene Robinson no
habría sido posible ya que
el estilo de vida que ha escogido daría lugar a un impedimento
canónico para su
consagración como obispo. Si
esta consagración procede, nos damos cuenta que habremos llegado
a un punto
crucial y crítico en la vida de la Comunión Anglicana y
hemos tenido que
concluir que el futuro de la Comunión misma se vera
comprometida. En este caso,
el ministerio de este obispo no sera reconocido por la mayoría
del mundo
anglicano, y muchas provincias es probable que se consideraran fuera de
Comunión con la Iglesia Episcopal (USA). Esto rasgará el
tejido de nuestra
Comunión a su nivel mas profundo, y podría conducir a una
mayor división en
este y otros temas, ya que esas provincias tendrán que decidir
en consecuencia
si pueden permanecer en comunión con las provincias que escojan
no romper
comunión con la Iglesia Episcopal (USA). Similares
consideraciones se aplican a la situación que se presenta en la
Diócesis de New
Westminster. Hemos
tomado nota que la Conferencia de Lambeth de 1998 pidió al
Arzobispo de
Canterbury establecer una comisión para considerar su propio rol
en cuanto a
mantener la comunión dentro de las provincias, y entre ellas,
cuando surgen
graves dificultades. Le hemos pedido ahora establecer dicha
comisión, pero que
su encargo se extienda para incluir las urgentes y profundas cuestiones
de
carácter teológico y legal respecto de la manera en que
deben enfrentarse los
peligros que hemos identificado en esta reunión. Requerimos que
esta comisión
complete su trabajo dentro de doce meses, al menos en relación
con los temas
considerados en este encuentro. Solicitamos
a nuestras provincias no actuar precipitadamente en estos temas tan
amplios,
sino tomar algún tiempo para compartir en este proceso de
reflexión y para
considerar sus propios requerimientos constitucionales, en tanto que
las
provincias individualmente se enfrenten a potenciales realineamientos. Han
surgido algunos temas también en cuanto a la paridad de nuestras
leyes
canónicas y sobre la naturaleza de la relación entre las
leyes de nuestras
provincias, unas con otras. Animamos a la Red de Asesores Legales,
establecida
por el Consejo Consultivo Anglicano reunido en Hong Kong en el 2002, a
completar el trabajo que ya han iniciado sobre este tema. Esta
claro que las recientes controversias dentro de la vida de nuestra
Comunión han
abierto debates que no serán resueltos hasta que haya habido un
proceso largo
de oración, reflexión y un trabajo substancial, tanto en
la Comisión que hemos
recomendado, como en paralelo a ella. Oremos que Dios equipara a
nuestra
Comunión para estar a la altura de la tarea y los
desafíos que tiene por
delante. "A los ancianos que
están entre ustedes,
yo, que soy anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y
partícipe con ellos de la gloria que se ha de revelar, les ruego
esto: cuiden
como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo." (1
Pedro 5:1,2a) |
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