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4)  La Nueva Era:  desde una óptica cristiana...

¿Cómo responder a semejante desafío?
Sería fácil para algunos negarlo todo, criticarlo todo con argumentos basados en las enseñanzas bíblicas e históricas de la Iglesia.
     Debemos verlo en primer lugar desde el punto de vista de una fe trinitaria, es decir una fe cen- trada en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
     Desde el inicio, la Nueva Era se centra en el ‘yo’, no en Dios.  Hay una preocu- pación total por uno mismo, con el engaño que yo soy dios!  Volvemos al principio en el jardín de Edén, cuando Eva escuchó una voz que decía “Serán como Dios” (Génesis 3).  Con toda la atención en el ‘yo’ se le desentroniza a Dios y por otra parte se niega a la Trinidad.

a)  Se niega a Dios Padre, Creador y trascendente.  Si todo es uno y todo es dios no estamos hablando del mismo Dios, Padre del Señor Jesucristo. 
b)  Se niega al Hijo.  La Nueva Era enseña que el problema humano es la ignorancia.  La fe cristiana en cambio, enseña que nuestra naturaleza rebelde que tiende hacia la maldad es el problema, que sólo Cristo ha podido superar (ofreciéndose en sacrificio para reconciliarnos con Dios).
   Conocerle a Cristo y recibir la salvación a través de él es lo que vale; la salvación no se consige dentro uno mismo en la ‘auto-realización’.
c)  Se niega al Espíritu Santo.  La Nueva Era enseña que el ser humano transforma a sí mismo; además no hay morales si no hay distinción entre el bien y el mal.

Cristo es la imagen visible de Dios,
que es invisible; es su Hijo primero,
anterior a todo lo creado.
Por medio de él, Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, tanto lo visible como lo invisible...

Dios quiso habitar plenamente en Cristo, y por medio de Cristo quiso poner en paz consigo al universo entero... mediante la sangre que Cristo derramó en la cruz. Colosenses 1:15-16; 19-20



 
 
 
 

material traducido por T. Somervell, basado en una charla por el Rvdo.John Stott,
autor anglicano, con su permiso.
© anglicanos.net 
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