Bendita Palabra - bendita lluvia
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"Vengan a mí y pongan atención,
escúchenme y vivirán...
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mis ideas no son como las de
ustedes, y mi manera de actuar no es como la suya.
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Así como el cielo está
por encima de la tierra,
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así también mis
ideas y mi manera de actuar están por encima de uds.
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El Señor lo afirma.”
Isaías 55:3
Estas palabras que Dios dio al profeta Isaías hace siglos nos llegan
hoy tanto para desafiarnos como para consolarnos. ¡Qué
grande es la sabiduría de nuestro Dios! Y qué lento
que somos a veces para escucharle y aprender sus caminos!
Muchas veces
nuestros planes no resultan y lo que proponemos no se da; encima de eso
las circunstancias de la vida y las presiones que nos pesan nos ‘enlentecen’
espiritualmente. En vez de reflexionar un poco sobre la causa del malestar,
terminamos frustrados, preguntándonos si Dios realmente está
interesado en nuestra vida.
Ahora,
si pusiéramos más atención en él para escucharle
y buscar su guía para nuestra vida y nuestro actuar en el mundo,
la promesa es que “viviremos” (mejor que “existir” ¿no?)
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Estoy convencido que la
única forma de mantener ese “vivir” con el Señor es por la
lectura diaria de su Palabra y la búsqueda de ‘practicar la pre-
sencia del Señor’ que es la oración, en todo momento.
Si no
tienes el hábito de leer la Biblia diariamente, empiece ya y verás
que pronto se fortalecerá tu fe.
¿cómo? ......
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"Así como la lluvia y
la nieve bajan del cielo,
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y no vuelven allá, sino
que empapan la tierra, la fecundan y le hacen germinar, y producen la semilla
para sembrar y el pan para comer,
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así también la
palabra que sale de mis labios no vuelve a mí sin producir efecto,
sino que hace lo que yo quiero y cumple la orden que le doy."
El Señor lo afirma.
Isaías
55:3, 8-10
OREMOS:
Señor,
tu Palabra es verdad y nos renueva cuando nos paramos para escucharte.
Gracias por hablarnos hoy.
Confiamos en
ti, en tus perfectos propósitos para nuestras vidas, aunque pasemos
por el más oscuro de los valles, y aunque se caiga el mundo alrededor
nuestro.
Dános
hoy una oportunidad para compartir esa confianza con otra persona para
que otros vengan a escucharte y conocerte, el único Dios y Salvador.
Amén.
Lectura
extra: Isaías 55
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