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   La Esencia del Anglicanismo  bajar documento completo
   Una adaptación de la Declaración de Montreal sobre La Esencia del Anglicanismo, 1994
Sección III 

7.  La iglesia de Dios

Aquella sociedad sobrenatural denominada la Iglesia es :
-la familia de Dios
-el cuerpo de Cristo
-el templo del Espíritu Santo.
   Es la comunidad de los creyentes, justificados por fe en Cristo, incorporados a la vida resucitada de Cristo y puesta bajo la autoridad de las Sagradas Escrituras como la Palabra de Cristo. La iglesia en la tierra está unida por medio de Cristo a la iglesia en el cielo en la comunión de los santos. A través del ministerio de la iglesia, es decir, de la Palabra y de los sacramentos del evangelio (el bautismo y la Santa Comunión), Dios ministra vida en Cristo a los fieles, de esta manera capacitándoles para la adoración, el testimonio y el servicio.
En la vida de la iglesia sólo debe sostenerse como esencial para la salvación aquello que puede comprobarse en las Escrituras. Lo no esencial no debe ser requerido de nadie como creencia, ni exigido en materia de doctrina, disciplina o culto.

(Ef. 3:10-21, 5:23-27, 1 Ti.3.15, Heb.12 :1-2, 2 Ti.3.14-17. Ver Artículos XIX, XX y  XXI).

8.  La nueva vida en Cristo 

Dios hizo a los seres humanos a su imagen divina para que pudieran glorificarse y gozarse en El para siempre. Desde la Caída, el pecado nos ha alejado a todos de Dios y ha traído confusión a toda nuestra motivación y accionar.
   Así como la propiciación y la justificación nos restauran a la comunión con Dios y nos perdonan el pecado, la regeneración y la santificación también nos renuevan a la imagen de Cristo, para poder vencer el pecado. Es el Espíritu Santo quien nos ayuda a llevar una vida disciplinada y a practicar las disciplinas cristianas. Nos transforma a través de las mismas, en forma creciente.
   No nos es otorgada en este mundo la ausencia total del pecado, ni a nivel personal, ni en la iglesia ni en la sociedad. Los cristianos seguiremos siendo defectuosos “en pensa- miento, palabra y obra” hasta ser perfeccion- ados en el cielo. 

(Gn. 1:26-28, 3, Jn. 3:5-6, 16:13, Ro. 3:23-24, 5:12, 1 Co. 12:4-7, 2 Co. 3:17-18, Gál. 5:22-24, Ef. 2:1-5, Fil. 2:13, 2 P. 3:10-13. Ver Artículos Filip. IX-XVI).

 9.  El Ministerio en la Iglesia 

El Espíritu Santo otorga dones diferentes y distintivos a todos los cristianos con el propósito de glorificar a Dios y edificar su iglesia en la verdad y el amor. Todo cristiano recibe en su bautismo un llamado a ser un ministro, sea cual fuere su género, raza, edad, o condición socioeconómica.
   Cada hijo de Dios debe desarrollar sus dones en la forma de servicio a la cual Dios le ha llamado y equipado.

   Dentro del sacerdocio de todos los creyentes, honramos el ministerio de la Palabra y de los sacramentos, al cual son apartados especialmente los obispos, presbíteros y diáconos.

(Ro. 12 :6-8, 1 Co. 3.16, 6 :11, 12 :4-7, 27, 2Co. 5 :20, Gál. 2.16, Ef. 4 :11-13, 1 Ti. 3 :1, 12-13, 5 :17, Heb. 2 :11, 1 P. 2 :4-5, 9-10. Ver Art. XIX,XXIII).

10.  El culto de la iglesia 

El llamado primordial de la iglesia, como de cada cristiano, es ofrecer culto, en Espíritu y en verdad, al Dios de la creación, providencia y gracia.
   Las dimensiones esenciales del culto son la alabanza y la acción de gracias por todas las cosas buenas, la proclamación y celebración de la gloria de Dios y de Jesucristo, la oración por las necesidades humanas y por el avance del reino de Cristo, y el ofrecimiento de nosotros mismos como sacrificios vivos.
   Todas las formas litúrgicas sean informales, escritas, musicales o ceremoniales, deben desarrollarse bajo la autoridad de las Escrituras.
   El Libro de Oración Común provee un patrón doctrinal fundado en la Biblia, y debe guardarse como la norma para toda alternativa litúrgica. No deberá revisarse drásticamente en el clima de confusión teológica  que se encuentra en muchas partes de la iglesia contemporánea.
   Ninguna forma de culto puede exaltar a Cristo verdaderamente ni promover una devoción verdadera hacia El, sin la presencia y el poder del Espíritu Santo. La oración para la sanidad divina, tanto espiritual como física, es un elemento bueno del culto anglicano.

( Jn. 4 :24, 16 :8-15, Hch. 1 :8, 2 : 42-47, Ro. 12 :1, 1Co. 11 :23-26, 12 :7, 2Co. 5 :18-19, Ef. 5 :18-20, Co. 3 :16, 1 Ts. 1 :4-5, 5 :19)   Ver Artículo XXXIV

11.  La prioridad del Evangelismo

Evangelizar significa proclamar a Jesucristo como Salvador divino, Señor y Amigo, de tal manera a invitar a la gente a acercarse a Dios por medio de El, a rendirle culto y a servirle, y  a buscar el poder del Espíritu Santo para su vida de discipulado en la comunidad de la Iglesia. Todo cristiano es llamado a testificar de Cristo, como señal de amor tanto a El como a sus prójimos. La tarea, que es así un tema prioritario, demanda entrenamiento personal y una constante búsqueda de métodos apropiados para lograr una comunicación persuasiva y convincente. Nosotros sembramos la semilla y esperamos que Dios envíe el fruto.

(Mat. 5:13-16, 28:19-20, Jn. 3:16-18, 20:21, Hch. 2:37-39, 5 :31-32, Jn.1, 1Co. 1:23, 15:2-4, 2Co.4 :5, 5:20, 1P. 3:15).

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