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La Vida Anglicana en Misión EFAC Consulta internacional, julio
2003, Limuru, Kenia |
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Preámbulo 1. Ciento cuarenta hombres y mujeres de
veintiocho diversos países del mundo nos juntamos en Limuru,
Kenia, desde el 12 al 18 de julio del 2003, en una segunda consulta
internacional (la primera fue en 1993) de compañerismo
evangélico de la comunión anglicana (Evangelical
Fellowship in the Anglican Communion). Nos
reunimos, en parte, para celebrar el centésimo aniversario del
St. Paul’s United Theological College, Limuru, una de las instituciones
teológicas de África del este más respetada. El primado de la Iglesia Anglicana de Kenia,
Reverendísimo Benjamín Nzimbi nos extendió una
cálida bienvenida. El arzobispo de Canterbury, Dr. Rowan Williams, tuvo palabras de ánimo
en su saludo y, al orar por nuestras reuniones, nos exhortó con
las siguientes palabras: “El
desafío misionero constante que enfrentamos es relacionar el
Evangelio del Señor y Salvador Jesucristo a nuestras diversas
culturas. Aprecio mucho el compañerismo
de ustedes en establecer conexiones entre la
Palabra y el mundo, y
en la proclamación de las Buenas Nuevas en diálogo con
otros. Ruego que Dios conceda
sabiduría en sus conversaciones, gozo en su
compañerismo y ánimo en vivir la Gran Comisión de
ir a todo el mundo para facilitar a otros que aprendan de Jesús.” Además recibimos un saludo del Rvdo. John Stott, fundador de EFAC, quien nos dijo:
“A mi parecer, en estos días de crisis para la Comunión
Anglicana, EFAC es más necesario que nunca. Espero
y ruego a Dios que planifiquen con coraje para el futuro.” El Presidente
de EFAC, arzobispo en situación de retiro de Kenia, Dr. David M. Gitari,
nos confortó y desafió a través de cuatro estudios
bíblicos. 2. La Consulta fue notablemente completa y
ampliamente representativa de la Comunión Anglicana mundial. Los participantes provinieron de 27 provincias
distintas de cada continente. Incluía
32 obispos y 3 primados, educadores
teológicos, líderes laicos, unidos por su compromiso con
la teología de misión. Es
llamativo que evangélicos anglicanos de tantos países
diferentes hayan podido encontrarse con
tanta confianza, algo muy diferente de la situación hace
más de cuarenta años cuando John Stott fundó EFAC. 3. El título de la Consulta, La
vida anglicana en misión, es un reflejo de nuestro deseo de
entender y practicar la misión que Cristo encomendó a su
iglesia, dentro del compañerismo de la Comunión Anglicana. Celebramos y nos regocijamos en el crecimiento
constante de las iglesias anglicanas en la mayoría de las
provincias, y también del crecimiento vertiginoso en algunos
lugares. Aun en situaciones de conflicto,
persecución y sufrimiento agudo, la iglesia ha visto crecimiento
sorprendente. El hecho de que la
Comunión Anglicana sea una hermandad mundial muestra el resultado
de siglos de misión. La
naturaleza misionera de nuestra comunión sigue siendo parte
esencial de nuestro propósito e identidad . Por
ejemplo, escuchamos que resultó atractivo a muchos en las
comunidades indígenas y urbanas (aún en la actualidad
sigue siendo una marca definitiva de su identidad) el carácter
misionero y compasivo de la Iglesia Anglicana. 4. La experiencia de los creyentes, cuya
identidad anglicana ha sido forjada en el contexto de lucha contra la pobreza, injusticia, marginación y
mal-entendidos culturales, nos ha enriquecido en gran manera. Compartimos, como anglicanos, una
herencia histórica, doctrinal, litúrgica y de orden,
herencia que define los límites de nuestra comunión. Sin embargo nos alegramos y aceptamos la
pluralidad de identidades anglicanas distintivas creada a través
del encuentro entre herencia y contexto. De
esa manera nuestra identidad anglicana fluye de la vida de
misión. 5. El ambiente global de dolor es donde la
Iglesia Anglicana lleva a cabo su misión. Tenemos
muy presente el flagelo del VIH-SIDA; guerras, conflictos
étnicos y religiosos, el comercio de armamentos y el
desplazamiento de grandes cantidades de personas, prácticas
injustas de comercio, deuda internacional y la persistente pobreza
económica de millones; las consecuencias negativas de la
globalización; la corrupción y la falta de una
ética y responsabilidad empresarial; la destrucción
ecológica, la amenaza creciente del terrorismo y una falta de
respeto por la ley internacional. Afirmamos
que la misión bíblica es de carácter integral. Demanda una profunda conciencia de estos
problemas e incluye trabajar a favor de la justicia, el bienestar y la
transformación en todos los ámbitos de la vida. 6. La experiencia en algunas
de estas urgentes preocupaciones de la misión en nuestros
diferentes países de origen dictó el temario de nuestra
Consulta. A fin de representar una amplia
gama de estos asuntos se eligió siete áreas o grupos. · La
identidad anglicana y misión · La vida y
la verdad en misión · Misión,
la pluralidad y pluralismo · VIH-SIDA
y la misión de la iglesia · Conflicto,
sufrimiento y misión · Misión
y la sexualidad · Compañerismo
en la misión Para cada área hubo ponencias y
estudios. Reflexionamos sobre los temas
teológicos que surgieron, e identificamos las tendencias futuras
que vienen perfilándose, y las tareas apropiadas para nuestra
Comunión Anglicana. En las plenarias
los grupos asignados a cada área hicieron presentaciones
diversas, creativas y conmovedoras de sus conclusiones. Incluían
estudios, testimonios personales, música, drama y oraciones de
lamentación. No se puede reproducir
en una declaración la energía, emoción y poder de
estas presentaciones. Esta
declaración es exclusivamente el producto del trabajo de los
grupos de área y las plenarias durante la Consulta. Fue
formado y acordado por todos los participantes y es la voz colectiva de
EFAC internacional. Verdad
y vida en misión 7. El cristianismo está fundado sobre
la revelación final y completa de Dios en Cristo y las Escrituras. Por lo tanto, la verdad cristiana ni es un
invento nuestro ni algo por lo cual nosotros podemos arrogantemente
enorgullecernos como si lo fuera. Simplemente
somos testigos de lo que Dios ha revelado. Hay
una verdad objetiva que nos enfrenta y que recibimos humildemente (pues
hombres finitos no pueden captar esta verdad ni perfectamente ni
completamente), y con gratitud (pues es solamente por la gracia de Dios
que accedemos a la verdad de Dios). Por lo
tanto evitamos una actitud de superioridad o rechazo en el acercamiento
a otros. 8. Jesús anunció la llegada del
Reino de Dios y dijo; “Venid en pos de mí, y os haré
pescadores de hombres y mujeres”. Esta
invitación de las buenas nuevas es el fundamento de la iglesia, y
sus miembros son los que, por el bautismo, aceptan el llamado de ser
discípulos de Jesús, obedecer sus mandatos e involucrarse
en misión en su nombre. 9. Sin embargo reconocemos que algunos de los
discípulos de Jesús no pertenecen a la institución
de la iglesia. Confían en
Jesús como Salvador y Señor y actúan de acuerdo con
esta confianza; empero, por motivos personales, culturales o
políticos aún no han hecho una declaración abierta
de su fe. En verdad rinden culto al Dios y
Padre de Jesucristo, pero, se identificarían con Naaman en su
solicitud a Eliseo y en su expectativa de su respuesta (2 Reyes 5:17-19). Dios nos llama a orar con fervor por tales
personas. 10. En nuestra celebración de La
vida anglicana en misión afirmamos que, tanto la vida como la
misión de la iglesia tienen que ser fundadas en la verdad tal
cual la hayamos recibido de Cristo y de las Escrituras que dan
testimonio de él. El que dijo “venid
en pos de mí”, también dijo “Yo soy el camino, la verdad
y la vida”. Por lo tanto, seguir a
Jesús demanda un compromiso con él como la verdad, y
obediencia a él como Señor. Responder
a él incluye vivir la verdad (discipulado); encarnar la verdad
(santidad); proclamar y explicar la verdad (evangelismo y
apologética); guardar la verdad (enseñanza bíblica
y disciplina de la iglesia). 11. Entre las muchas áreas que exigen
obediencia a la verdad, consideramos la crisis ecológica. Afirmar la verdad bíblica que la tierra
es de Dios, y que nosotros somos llamados a cuidar todo lo que Dios ha
creado a través de Cristo y para Cristo, tiene una urgencia
apologética como un poder evangelístico entre la
generación presente. 12. Un
defecto muy visible en la iglesia de hoy es la calidad del discipulado. Se observa que muchos quieren a Jesús
como salvador (sanador, sostén, solución a los problemas,
etc.); sin embargo, no se someten a él como a su Señor. Convertirse y no estar dispuesto a ser
discípulo demuestra que aún no se ha captado la verdad del
evangelio. Creemos que mucha
confusión contemporánea en la iglesia se
debe a no querer someterse a la verdad. Un
rol crucial del episcopado histórico, desde sus raíces
neotestamentarias, ha sido guardar la iglesia fiel a la verdad. La liturgia de ordenación nos hace
recordar que los obispos son siervos de Cristo, la verdad y la iglesia. Deploramos el altivo autoritarismo mostrado
por algunos obispos quienes no parecen estar dispuestos
a dar cuenta a nadie ni a nada que no sea su propia conciencia. Misión, pluralidad y pluralismo 13. En el mismo relato bíblico, la
misión del pueblo de Dios se llevaba a cabo en medio de una
pluralidad de religiones y culturas de la antigua Asia occidental y el
mundo Mediterráneo del primer siglo. En
muchas partes del mundo, la iglesia ha
vivido entre gente de diversas religiones, a través de la
historia, período en que ha mantenido un testimonio
íntegro en medio de la pluralidad religiosa. 14. La Biblia afirma que “Jehová es
Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra, y no hay otro” (Deu. 4:39), y que “en ningún otro (fuera de
Jesús) hay salvación” (Hch. 4:12). Semejantes palabras sirven de base para
creyentes al hablar de la unicidad de Dios revelada en todas las
Escrituras. Es el único verdadero
Señor Dios de Israel y Creador del universo, quien se
encarnó única y exclusivamente en la persona de
Jesús de Nazaret. Personas que
sostienen una posición de pluralismo religioso (pluralistas) al
decir que cada ‘dios’ y cada religión es, en cierta manera,
única, transigen /ceden el lenguaje de unicidad. Tal
punto de vista que relativisa la unicidad es el ‘caballo de Troya’
(arma secreta) del pluralismo. Sin embargo,
la Escritura es clara: no hay otro Dios quien salva (Isa. 43:11-12)
tampoco existe otro ser a quien se puede adorar legítimamente
que no sea el Dios revelado en Jesucristo. 15. Observamos
que en algunos contextos de misión es preferible y necesario
enfatizar el carácter definitivo de Cristo. Jesús
es la revelación definitiva e insuperable de Dios. Todo
el Antiguo y el Nuevo testamento atestiguan tales conceptos
pertenecientes a él. Empero, la esencia de las buenas nuevas es
su poder de derribar barreras entre seres humanos de culturas
enfrentadas y reconciliar estas culturas con Dios a través de la
cruz (Ef. 2:14-18). Nuestro
compromiso, junto con otros, en la misión, ha hecho posible que
Cristo sea revelado en más y más culturas humanas y,
así, percibimos, cada vez más, la
plenitud de Cristo de la que hablan las Escrituras. 16. En
el contexto de la pluralidad de religiones afirmamos que hay un solo
Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, quien creó todo ser
humano y a quien únicamente se debe adorar. Reconocemos
que la Trinidad es un misterio (1 Tim. 6:15,
16; Ro. 11:33-36) pero que, ni detrás ni más allá
de este Dios hay misterio ni trascendencia. Dios,
la Trinidad, nos llama a comunión con él mismo, y nos
envía, como colaboradores suyos, a traer a otros a participar en
esa comunión. 17. Esta
comunión es posible gracias al costo pagado por Cristo en la
cruz. Porque en la cruz Dios cargó
en el cuerpo de su Hijo el pecado que nos alejó de la
comunión con Dios y de una persona con otra. Solamente por la cruz podemos acercarnos a
Dios. Únicamente por la cruz hay
perdón y salvación para todo ser humano, el cual debe dirigirse a Dios
en actitud de arrepenti-miento y fe. Cualquier
sistema religioso que esconde la cruz nunca podrá satisfacer; no
importa cuantas cosas verdaderas y hermosas tenga. Es
obstáculo al único camino que nos lleva a Dios. Por estas razones seguiremos manteniendo en
alto la centralidad de la cruz en cada dimensión de la
misión que Dios nos ha encomendado. 18. El
Nuevo Testamento en forma constante afirma que Cristo es soberano en la
creación de Dios; también celebra la rica diversidad de
todo lo que Dios ha hecho a través de Cristo y para Cristo (Col. 1:16). Dios
se deleita en la diversidad. Pero, esta
diversidad que Dios creó, y en la que debería haber
armonía, ha sido manchada por el pecado, lo cual derivó
en división y conflicto. Por lo
tanto, hacemos una distinción entre pluralidad (como
carácter de la creación de Dios) y pluralismo religioso
(una ideología que sostiene la validez de todas las religiones). Dios nos ha colocado en este mundo de
pluralidad, por lo tanto nos exige relacionarnos con otros, a fin de que
aprendamos a relacionarnos con Dios mismo. 19. Dios
habla a cada ser humano en su lengua vernácula y en su cultura -
aunque su palabra también corrige y reprende a toda cultura. Tenemos que discernir y distinguir en cada
cultura lo que se puede aceptar, lo que puede ser cambiado con el correr
del tiempo, y lo que hay que enfrentar y cambiar ahora. El
borde de una cultura no es solamente otra cultura, sino, en
última instancia, Dios mismo. Dios
cruzó el borde cultural cuando se encarnó en Cristo, y
sigue haciéndolo cada vez que las buenas nuevas se arraigan en
una nueva cultura. 20. Nos
involucramos en misión en un mundo que contiene tanto la
pluralidad que afirmamos como la pluralidad que rechazamos. Dios
nos llama a participar en su misión escuchando con humildad y
hablando con gentileza: “siempre listos
para responder a todo el que os pida razón de la esperanza que
hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia” (1 Pe. 3:15). Es el
deseo de Dios que nos relacionemos con gente de otra fe, que abramos
nuestros corazones y nuestros pensamientos hacia ella como nuestro
semejante hecho a imagen de Dios. A veces
Dios podría sorprendernos de lo que
aprenderíamos en los encuentros con
personas que no son discípulos suyos. Pero,
en todo momento debemos ofrecer la verdad de Dios en Cristo. Como creyentes estamos llamados a ejercer el
don de discernimiento y estar listos para juzgar. El
libro de Jonás nos hace recordar que si no se anuncia la palabra
de juicio no habrá oportunidad para la gracia del arrepentimiento. No hay manera de ser incluido en la familia de
Dios sin gracia, arrepentimiento y fe. Sin
embargo el libro de Jonás también nos advierte del
peligro de un espíritu cerrado que rechaza la obra de gracia
amplia ,y, a menudo, sorprendente de Dios entre aquellos con
quienes no estamos de acuerdo. Misión
y la sexualidad 20ª. Según
Génesis 1 y 2, Dios creó los seres humanos varón y
hembra, diferentes y complementarios. Escuchamos
el grito de gozo de Adán cuando se encuentra con Eva: “Esto es
ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne”. La
Biblia declara que la sexualidad es creación buena de Dios para ser celebrada, y que la unión sexual es
un don de Dios para ser disfrutado exclusivamente dentro del lazo
matrimonial que une esposo y esposa (Gen. 2:23,
24). 21. Como
todos los dones de Dios, la sexualidad tiene que ser usada según
los mandamientos de Dios. El sexo tiene un
poder particular en las relaciones humanas. Santidad
sexual permite que este poder sea usado para el bien; por el contrario,
la desobediencia y la falta de santidad
son, en consecuencia, desastrosos. El
argumento bíblico y teológico a favor de la
posición tradicional de la sexualidad humana ha sido expuesto en
forma convincente en otras instancias (por ejemplo la publicación ‘True
Union in the Body? [¿Verdadera Unión en el cuerpo?]
, y en un artículo por Andrew Kirk, ambos disponible en ), por lo tanto, no hace falta repetirlo
aquí. 22. En
cada país y en cada edad la iglesia tiene una misión
hacia la cultura envolvente. En el
occidente los valores de la libertad humana y el individualismo dominan
la cultura. Como consecuencia la vida
familiar ha sido debilitada y el dominio propio ha sido abandonado. La iglesia en misión llama a la gente a
dejar lo impío de su cultura. Cuando
el ser humano abandona la pureza sexual, le corresponde a la iglesia
advertirle del juicio de Dios sobre éste y todo otro pecado, y
ayudarle a volver al camino de Dios. La
declaración de una provincia anglicana habla por todos: “Afirmamos que ... el adulterio, relaciones sexuales fuera del matrimonio y uniones homosexuales son todos contrarios al propósito divino para nuestra humanidad. De igual manera, deploramos la homofobia, la hipocresía y el abuso sexual. Deseamos reconocer y superar esta clase de pecado cuando existe. Buscamos maneras de ayudar a los que son sus víctimas con un amor sacrificado. También en nuestra provincia
enfrentamos tentaciones de todo tipo, pero no podemos permitir que la
voluntad de Dios para nosotros sea controlada por la actitud de la
cultura envolvente. La autoridad de Cristo
mismo a través de las Escrituras ha de regir sobre toda cultura." Se afirma
la misma postura en otros documentos como la declaración de Kuala
Lumpur y la declaración del día de San Andrés. La
misión fructífera y fiel incluirá la
protección y la promoción del matrimonio íntegro,
las familias saludables y la soltería santa. 23. Nuestra
reunión se realizó en una atmósfera de
tensión y debate, debate que produce el tema de la
práctica homosexual, dentro de la Comunión Anglicana. El comportamiento de unos pocos obispos y
sínodos alrededor del mundo han puesto en tela de juicio la
fidelidad anglicana a la autoridad de las Escrituras, la naturaleza y la
responsabilidad del liderazgo de la iglesia, y la unidad de la iglesia. Miembros de la Consulta nos contaron
cómo los acontecimientos en EEUU e Inglaterra han socavado su
credibilidad entre sus vecinos, tanto creyentes como no creyentes. Era ineludible hacer una declaración
sobre este tema candente que se debate con la misma libertad en la
iglesia rural de Kenia como en Oxford o Vancouver. 24. Reafirmamos
la resolución I.10 de la Consulta de Lambeth 1998, y nuestro
apoyo a los anglicanos que la sostienen. Nos
agrada la declaración de los primados del 2003 que,
unánimemente, condena la bendición de uniones del mismo
sexo. También apreciamos la
declaración subsiguiente sobre la sexualidad y el liderazgo de la
iglesia, hecho por un total de diecisiete primados anglicanos, cuando,
al mismo tiempo declararon la comunión dañada con el
obispo de New Westminster por su rebeldía frente la
resolución de Lambeth. A la luz de
la acción reciente del Arzobispo de Canterbury, su llamado a la
defensa de la unidad, la misión y las relaciones
ecuménicas, · Ratificamos nuestro fuerte apoyo a la
acción firme del Arzobispo de Canterbury en la provincia de
Canterbury. · Urgimos a la Convención General de
ECUSA a no ratificar la elección de Gene Robinson como Obispo de
New Hampshire, ni aprobar ninguna propuesta que permitiría la
bendición de uniones del mismo sexo. · Urgimos al sínodo y Obispo de New
Westminster a revocar su decisión de bendecir uniones del mismo
sexo. · Llamamos a toda la iglesia a proteger la
gente, la propiedad y la sucesión del ministerio en las iglesias
que sostienen la enseñanza ortodoxa en esas jurisdicciones y
quienes, por lo tanto, están en peligro. 25. Las
controversias recientes amenazan con dividir la Comunión
Anglicana. Declaramos nuestro
compromiso con esta familia de iglesias a la cual pertenecemos. Nos mantendremos leales a nuestra herencia
histórica. Al mismo tiempo
estaremos listos para enfrentar los desafíos
contemporáneos a raíz de este compromiso con la ortodoxia,
unidad y misión no interrumpida. Esta
Consulta elogia y apoya totalmente movimientos e iniciativas que
sostienen la enseñanza ortodoxa de la sexualidad humana. Sostenemos que nuestro punto de vista
representa la corriente dominante y mayoritaria dentro de la
comunión anglicana. Lamentaríamos
profundamente la ida de cualquier miembro de la comunión por
seguir manteniendo revisiones no bíblicas de doctrina y
práctica. 26. Llamamos
al Arzobispo de Canterbury y a todos los Primados a establecer, lo
antes posible, procedimientos para preservar el orden piadoso a
través de la Comunión Anglicana. Creemos
que la iglesia tiene que aplicar urgentemente medidas de disciplina
efectiva para tales líderes anglicanos que hacen caso omiso de
las Escrituras y la voluntad de la Comunión declarada en Lambeth,
en 1998, sobre este tema. La
reunión de los primados ha pedido a la Comisión
inter-anglicana de teología y doctrina aconsejar sobre las
propuestas contenidas en el documento To Mend the Net. Urgimos que la Comisión no demore en
considerar con seriedad estas u otros métodos de asegurar orden y
disciplina. La situación que se
presenta nos exige pedir que haya más disciplina en la iglesia,
ya que es de vital importancia que la misión de la iglesia avance
sin impedimentos. 27. Con
mucho gusto deseamos dialogar con los que se identifican como
homosexuales. Se sugirió, en la
Consulta, que así como dialogamos respetuosamente con personas de
otra fe dialoguemos, en la misma actitud, con homosexuales. Dialogar
no compromete en manera alguna la
verdad revelada en la Biblia. Más
bien demuestra un deseo de encontrar y conocer a estos compañeros
de diálogo como personas y así evitar caricaturizar o
estereotiparles. Les tendemos la mano con
el amor de Cristo. En vez de discriminar
en su contra, como una clase distinta de
personas, los asistimos pastoralmente en su condición de hombres y mujeres que experimentan
atracción por personas del mismo sexo, y quienes, como todos
nosotros, necesitan la gracia de Dios para vivir santamente. La misión de la iglesia es hacer
conocer la gracia de Dios hacia ellos. La
iglesia ya atiende a muchas personas que son atraídas por
personas del mismo sexo, pero, que viven en
castidad siguiendo los mandamientos de Dios. VIH-SIDA
y la misión de la iglesia 28. VIH-SIDA
es un reto para toda la iglesia en todo el mundo. Es
un problema ineludible que todos tenemos que enfrentar. Pues,
aunque azota a unas partes del mundo mucho más que a otras,
sabemos que todo el Cuerpo de Cristo sufre cuando uno de sus miembros
sufre. La iglesia, en algunas partes del
mundo más pobre está siendo inundada y devastada por este
mal pandémico. Casi todos los
presentes en la Consulta tienen o miembros de sus familias o amigos que están infectados o afectados por
VIH-SIDA. El testimonio personal de
algunos de nuestro grupo, quienes han sufrido directamente el dolor, la
confusión, el estigma que le acompaña, presentaron un
cuadro vívidamente desgarrador. Una
amplia gama de factores contribuyen a su propagación, tales como
la inmoralidad sexual; así, también, la guerra (dado el
desplazamiento masivo de personas al ambiente anormal del ‘campamento’;
la violación sistemática como instrumento para infundir
terror); factores culturales (como costumbres de luto y herencia de
esposas; circuncisión y mutilación genital de mujeres con
instrumentos contaminados); factores sociales y médicos (como el
abuso de drogas con agujas contaminadas; el compartir condones entre
muchos por causa de la pobreza; y operaciones quirúrgicas donde
no se practica la esterilización. Y
lo más triste de todo: relaciones sexuales dentro del matrimonio
en que un miembro está infectado y provoca la infección
del bebé intrauterino. 29. Los
participantes provenientes de lugares donde VIH-SIDA está muy
difundida confesaron que la iglesia ha sido lenta en responder en forma
adecuada a la creciente crisis. Por lo
general la respuesta de la iglesia pasa por etapas. La
primera es de carácter sentencioso ( sin tomar en cuenta que
muchas de las personas infectadas no tienen culpa alguna sino son
víctimas de las circunstancias); en la segunda
es apática (“total no podemos hacer nada”); en la tercera desea
responder; pero lo hace en forma débil por falta de recursos. Hubo, sin embargo, testimonios alentadores de
algunas diócesis e iglesias que han pasado a una cuarta etapa de
responder de todo corazón con compasión y justicia tal
como exige la Biblia. 30. Escuchamos
los siguientes ejemplos de esta clase de respuesta: · Una escuela diocesana para internados que
reserva un 75% del cupo para huérfanos de SIDA. · Un grupo de ‘Mother’s Unión’
(organización de mujeres anglicanas) que muestra amor para los
enfermos internados en los hospitales a través de visitas,
dándoles de comer y lavando sus ropas. · Una diócesis que prepara a
profesores para que enseñen el currículo gubernamental
sobre la VIH-SIDA, que da consejo a los infectados y a los afectados, y
que enfatiza la importancia de hacer los análisis
correspondientes. · Un programa diocesano de Evangelio y
desarrollo para la salud que da préstamos y becas para la
educación de los que viven con el problema de SIDA. Enseñan
a mujeres en los pueblos afectados; ayudan a los afectados a acceder a las drogas contra este virus; cubren
los gastos de análisis y persuaden a médicos cristianos a
que den su servicios gratis. · Entrenamiento de 25 entrenadores por medio
de un curso de MA (Maestría) en cuidado pastoral para VIH-SIDA
ofrecido por MAP International, el Oxford Centre for Mission Studies y
St Paul’s Limuru. Los entrenadores por su
parte prepararán 400 miembros de iglesias en 20 grupos regionales
que alcanzarán a 10,000 personas entre infectadas y afectadas. 31. La
iglesia no sólo tiene que mostrar compasión y ayudar en
la educación sino, también, tiene que ir más
allá identificándose con los enfermos y los afectados,
abogando por ellos frente la exclusión social y la
denegación de derechos. Esto
implicaría que la iglesia ofrecería apoyo legal. Un compromiso con la misión integral
implica defender, proteger y sostener las víctimas del SIDA
(especialmente la viudas, incluso cuando los parientes de su difunto
esposo la atacan). Dios
es ‘ Padre de huérfanos y defensor de las viudas’ (Sal 68:5,
146:9), y le corresponde a la iglesia encarar este aspecto del amor de
Dios. Además le corresponde a la
iglesia llevar a cabo una campaña de mayores alcances de
concientización desde el púlpito, en escuelas y seminarios. 32. También
reconocemos la necesidad de una reflexión bíblica
más profunda sobre el morir y la muerte; sufrimiento y pecado;
oración y sanidad en relación con el SIDA. Muchas
personas que no conocen a Cristo y aún personas en la iglesia se
aterran al enfrentar la posibilidad de una enfermedad terminal. Desesperados a veces buscan entre los que
enseñan un evangelio de prosperidad. Por
este lado existe el peligro de insistir en que su sufrimiento es
consecuencia de su pecado personal (negando la enseñanza de Job,
Luc. 13:1-5 y Juan 9:1-3); o pueden
prometer un alivio de sufrimiento a cambio de ‘oraciones milagrosas’; o,
aun, a cambio de donaciones a la iglesia. En
tales casos nos corresponde declarar la gracia de Cristo que perdona y
su poder para sanar. La sanidad que esto
trae va más allá de lo físico, aunque, por la
misericordia de Dios, puede incluir esto. Conflicto,
sufrimiento y misión 33. En
la reunión plenaria nos sentimos abrumados por lo que aportaron
los del área de sufrimiento. Su
presentación fue una serie de oraciones, quejas y ruegos a Dios. Escuchamos un lamento angustiado, llanto de y
a favor de personas envueltos en conflictos, heridos por odio y
hostilidad. Los presentadores no estaban
‘actuando‘ sino estaban dando testimonio. Sus
lágrimas eran lágrimas reales, nos permitían
entrar en la confusión y enojo de quienes sienten que Dios les ha
abandonado entre sus enemigos. Aún,
en medio de todo eso, la palabra de alabanza , fe y triunfo brillaba a
través de las lágrimas. 34. Por
el uso de oraciones con quejas tan persuasivas, como muchos de los
salmos, sentimos el dolor de largo tiempo de los creyentes en
Sudán. Sus tierras están
bajo el mando de árabes agresivos y un estado islámico,
mientras el resto del mundo y la iglesia hacen caso omiso. Luego
se presentó el caso de un musulmán, quien honra a
Jesús, pero es rechazado por una iglesia cuya predicación
aparentemente es blasfema; aunque habla de amor le acusa de terrorista. La angustia desgarradora de una mujer de
Uganda, testigo ocular de la matanza de su familia y la
transformación de sus hijos en asesinos, nos hizo llorar.
Escuchamos las preguntas del corazón quebrantado de una mujer
judía cuya familia, aún después de sesenta
años, vive en la sombra de Auschwitz. Lamentamos
la guerra civil que ha contaminado tanto a la región hermosa de
los Grandes Lagos en África Central. Nos
estremecimos al escuchar cómo las esperanzas de cristianos se
echan por tierra por un líder de alto rango en la iglesia, el
cual es corrupto y mundano. El sufrimiento
y conflicto proviene tanto desde adentro como desde afuera de la iglesia. 35. Consideramos
que un paso importante hacia la misión en situaciones de
conflicto es desatar las fuertes emociones hacia Dios, porque, si
primero reconocemos nuestro enojo y terror natural podemos dirigirnos a
la cruz donde Cristo ‘dio muerte a la enemistad’ entre las bandas
enfrentadas. (Ef. 2:16-18). La
esencia de la cruz era Cristo cargando, en agonía, las
consecuencias de la maldad humana. Cuando
aceptamos nuestra parte , muy reducida, de estas consecuencias, por
causa de la misión estamos dando muestras de Cristo en nosotros
(Col. 1:24-27). 36. Este
grupo fue convocado por un equipo de Nigeria, país donde existen
conflictos por la imposición de la ley ‘shari’ah’
(musulmán), y donde los creyentes han sufrido mucho a manos de
musulmanes. Escuchamos con tristeza que,
después de haber aguantado mucho por ‘dar la otra mejilla’,
algunos creyentes han comenzado a responder con la misma hostilidad y,
tanto musulmanes como creyentes han muerto. El
auge, en varias provincias anglicanas, de formas militantes de Islam,
que son abiertamente hostiles a creyentes, afecta en distintos grados
estas tensiones. Estas situaciones son
complejas. Los musulmanes y los creyentes
reflejan lo bueno de la imagen de Dios y las consecuencias pecaminosas
de la caída. Tanto musulmanes como
creyentes sufren los terribles efectos de la militancia. Para
los que le interesa profundizarse en el tema recomendamos las actas de
la consulta de EFAC Theological Resource Network llevado a cabo en Jos,
Nigeria, en julio de 1999 con el tema sufrimiento y poder en las
relaciones musulmán- cristianos, publicado en Transformation (2000). Reiteramos la necesidad que hay de estudiar
Islam y hacer más trabajo teológico sobre el significado
del concepto de territorio y estado dentro de este contexto, para que
nuestros líderes puedan tener un rol profético. 37. Sufrimiento
y opresión pueden debilitar la iglesia; y aplastante violencia
puede acabar con congregaciones locales; sin embargo, miembros de este
grupo hablaron de muchos casos de iglesias que crecen
numéricamente y en compromiso en situaciones de conflicto. Aun cuando viene el martirio no es un
desastre, sino un privilegio que Dios concede a algunos de sus siervos y
puede llevar a un crecimiento de la iglesia. 38. De
todos modos tenemos que distinguir entre el sufrimiento con
valentía por Cristo y el mal que hay que resistir firmemente en
su nombre. Todo gobierno es responsable
delante de Dios de asegurar protección real y eficaz a los
derechos humanos de todos sus ciudadanos por igual, también por
la libertad de religión y el imperio de la ley. En
los casos cuando éstos no se dan, rogamos a los líderes
de la iglesia, que consulten con representantes del estado; que
consideren cuidadosamente, y que enseñen a su gente la naturaleza
y los límites de la autodefensa grupal, a fin de asegurar tanto
la protección de comunidades vulnerables como para evitar las
represalias incontroladas. 39. En
cada situación la obediencia bíblica significa aprender a
amar. Tenemos que amar aun a los que
consideramos nuestros enemigos y tenderles la verdad de Jesús. Solamente al pie de la cruz y con el poder del
Espíritu podemos hacerlo. 40. Tal
como el evangelio alcanzó a Samaria a través de la
persecución en Jerusalén (Hechos 8), puede haber
resultados sorprendentes como consecuencia de los desplazamientos que
causan la guerra y el conflicto étnico (tal como la
bendición que ha recibido la iglesia en países donde los refugiados han huido. Escuchamos
ejemplos de este tipo en la Gambia y Tanzania. Jeremías
instruyó a los exiliados en Babilonia a procurar la paz y la
prosperidad de la ciudad enemiga, a donde Dios mismo les había
llevado. Nosotros también podemos
escuchar a Dios decir “yo sé los planes que tengo acerca de
vosotros, dice Jehová, planes de bienestar y no de mal, para
daros porvenir y esperanza.” (Jer 29:11) Conclusión 41. Se
cerró la Consulta con un broche de oro. Afirmamos
nuestro compromiso de edificar una red de compañerismo multi-
direccional entre individuos, iglesias nacionales, e, inclusive, cruzar fronteras nacionales. Las
áreas específicas donde percibimos valor y potencial para
este compañerismo y necesidad de urgentes iniciativas son: · excelente entrenamiento
de líderes de todo nivel. · Compañerismo
en los diversos sufrimientos de las iglesias en todas partes del
mundo a través de la solidaridad manifiesta y abogando a su
favor. · Ser responsables unos con otros y delante
de Dios por nuestro caminar en obediencia
a la Biblia, sea que la idolatría occidental nos tiente a
transar, o que el conflicto de sociedades violentas y caóticas
nos agoten. En un mundo donde reina la
corrupción EFAC puede fortalecer iglesias
y obispos ayudándoles a mantener
integridad en la vida y dirección de la iglesia. · El compartir ideas, ejemplos y dar
ánimo, como medio para superar
la marginación, aislamiento de algunos y tendencias
pueblerinas de otros. 42. El
obstáculo más grande, además de distancias
culturales y geográficas, para lograr este tipo de
compañerismo, es la falta de confianza. Solamente
será superada con una profundización de relaciones
personales del tipo que experimentamos en la Consulta por escuchar
atentamente, y compartir sacrificadamente junto con lágrimas y
gozo. 43. Afirmamos
las exhortaciones de Gál.6:2 y 6:5. Nos
corresponde sobrellevar las cargas los unos de los otros; sin embargo
cada uno tiene que llevar su propia carga. Esto
es el modelo de compañerismo que añoramos ver dentro de
EFAC. Nos apoyaremos los unos a los otros
en amor, comprensión y oración. Empero
cada uno debe ser responsable por sí mismo y evitar la
dependencia. 44. Saludamos
a nuestros lectores en el nombre de Jesucristo, quien nos llama a un
compañerismo consigo, y quien nos envía a la misión
en el poder de su Espíritu Santo. En
cada lugar representado de nuestra Consulta hemos visto la obra de Dios. El obra, a veces, en medio del sufrimiento
agudo, pero, siempre acompañado con gozo en la medida que avanza
su reino y cumple las promesas de las Escrituras. La
Consulta vigorizó nuestra gratitud por la maravillosa diversidad
del cuerpo de Cristo, reflejada dentro de la Comunión Anglicana,
a pesar de todos sus imperfecciones. Añoramos
el día cuando, con toda tribu, idioma y nación nos
juntemos en una pluralidad infinitamente más grande de lo que
gozamos en Limuru, delante del trono de Dios para cantar las alabanzas
del Señor Jesucristo. EFAC International Limuru julio 2003 |
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