C)  La Iglesia Anglicana:      ¿Es Evangélica?
 
Los anglicanos afirman que su 'protestantismo'  o 'evangelicalismo' no fue ni es lo opuesto al catolicismo original, sino que actúa como su salvaguardia. 
    El adjetivo 'protestante' (es decir 'evan- gélico' en el contexto hispano) denomina a aquellas iglesias que impulsaron la Reforma de la Iglesia en el siglo 16.  Siempre han testi- ficado a favor de la tradición apostólica  pero a  la vez han sentido una obligación profunda de 'protestar' contra algunas doctrinas que fueron añadidas por la Iglesia de Roma. 
    Estos dogmas siguen muy arraigados en la religiosidad de muchos fieles latinoamericanos  a pesar de haber sido modificados en otros lados por la renovación radical que está disfru- tando la Iglesia Romana a partir del Concilio Vaticano II de los años 60. 
 Entre estas enseñanzas se encuentran la infalibilidad  papal, purgatorio, indulgencias, la inmaculada concepción y asunción de María con su obra "co-redentora" con Cristo, el "sacrificio" de la misa  y  la transubstanciación, celibato obligatorio del clero y la intercesión de los santos. 
    La Iglesia Anglicana,  junto con otras iglesias evangélicas sostienen que estos dogmas desvirtúan la esencia de las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles, debilitando la autoridad de la Biblia y la tradición ortodoxa, convirtién- dose en tradiciones humanas
   El apóstol Pablo advirtió sobre el peligro de agregar tradiciones o cambiar enseñanzas originales (ver 1 Corintios 15:1-5; Colosenses 2:6-10).   Es difícil visualizar una plena unión entre los  evangélicos y los católico-romanos, mientras estos dogmas queden en vigencia.
    Al mismo tiempo la mayoría de las iglesias reconocen una 'comunión' entre sí que va creciendo a lo largo de los años en diálogo positivo.   Relaciones entre los distintos grupos: Católicos, Anglicanos, Metodistas, Luteranos, Bautistas,  Asambleas de Dios, Mennonitas (entre otras denominaciones) han mejorado notablemente en muchos aspectos. Hay evidencia en varias partes que a nivel local los cristianos pueden trabajar juntos, superando barreras históricas.
     Los Católicos también han tenido conversa- ciones fructíferas con los Bautistas y los Lute- ranos.  La renovación de la Iglesia entera es cada vez más urgente - en algunos países se la está viendo. 
    La publicación del documento Dominus Iesus en el año 2001 causó gran sorpresa en muchos círculos ya que parecía deshacer los esfuerzos de unidad logrados en los últimos 40 años.
    Sin embargo, el esfuerzo del debate honesto y maduro, basado en un nuevo acercamiento a las Escrituras y nuevas experiencias del poder del Espíritu Santo fomentarán el respeto mutuo y una mayor reconciliación que podría sanar las heridas históricas. 
    Una renovación personal cambia todo: centrada en el evangelio de Cristo, su amor y su perdón... se despierta un nuevo camino más amplio entre todos. 

Señor, ¡renuévanos y 
ayúdanos a unirnos en ti!

D)  El Anglicanismo: ¿unidad o uniformidad?

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