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"Todo
comenzó con una docena de hombres y un puñado de
mujeres: vino el Espíritu.”Así escribe Michael Green en el primer capítulo “30 años que cambiaron al Mundo” en su libro sobre los Hechos de los Apóstoles. “Luego, vino el Espíritu ”. Dios intervino nuevamente en la historia. Eso fue lo que les transformó a los amigos de Jesús. Conocían a su Señor y creyeron en Él; habían aprendido tantas cosas de su Mae- stro. Pero no iban a llegar lejos si no fuera por la llegada del prome- tido Espíritu. “No los dejaré huérfanos...” prometió Jesús,“ El Espíritu, el Defensor, que el Padre va a enviar, les enseñará todas las cosas” (Juan 14:18,26).Así fue que el Espíritu llegó, con todo, el día de Pentecostés, transformando a esa banda de muchachos en hombres nuevos’. Una
nueva convicción
De repente hablaban con una nueva convicción, con ‘denuedo’
como dice una de nuestras oraciones (’ánimo, arrojo,
brío, esfuerzo, intrepidez, valentía’ según el
diccionario de sinónimos). |
Dios
los ‘tumbó’ con su amor y poder, y lo único que
podían hacer era contar su historia. Dios los envió
a todas partes, primero a Jerusalén donde estaban, luego los
alrededores, luego a otras regiones, ‘hasta los confines de la tierra’. Leemos de sus aventuras en el libro emocionante de los Hechos de los Apóstoles, mejor llamado “Los Hechos del Espíritu Santo” ya que fue el Espíritu que logró convencer a las multitudes el día de Pentecostés, y a los individuos también, a Saulo (re-nombrado Pablo), a Cornelio y al carcelero. Fue el Espíritu que logró los milagros, las sanaciones y los cambios profundos en las vidas y comunidades. Y es el mismo Espíritu que debe convencer y transformarnos a nosotros mismos, antes que nuestra fe se oxide y pierda su valor. Los Puritanos, del siglo 17, pedían: “Bautízanos Señor de nuevo con tu Espíritu”. Que sea esta nuestra oración también hoy.
Oración: Espíritu Santo, Dador de Vida, aquí estoy pidiendo que me llenes porque en mi propia fuerza no consigo nada. "Espíritu del Trino
Dios, ven sobre mi. |
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Semillas - índice otra reflexión sobre el Espíritu texto: Tony
Somervell |