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Un gran teólogo suizo llamado Karl Barth visitó la universidad de Chicago una vez. Los profesores, estudiantes y eruditos se entusiasmaron al escuchar su tema. Había escrito unos 5 volúmenes durante 30 años sobre la doctrina cristiana, uno de los logros más significativos de su época. Durante una conferencia de prensa, alguien le preguntó: - Doctor Barth, ¿qué es la verdad más profunda que usted ha apren- dido en todos sus estudios?Sin vacilar un segundo, Barth le respondió - Jesús me ama, eso yo sé, porque la Biblia me dice así.¡Qué bárbaro! ¡Qué respuesta tremenda! Habrían esperado una explicación super-profunda de la redención o algo sobre la justificación por fe, pero no, el gran Doctor Barth, destacado teólogo, autor renombrado, le respondió con las palabras senci- llísimas de un corito de la Escuela Dominical: "Jesús me ama, eso yo sé, porque la Biblia me dice así." Semejante sencillez sólo viene de una relación íntima con Jesús y el saber, al fin y al cabo, que esa es la verdad más importante de todas: |
JESUS ME AMA... ¡a mi! Sí, me amó tanto que dio su vida por mi (y por vos, querido lector, también). Nadie más hizo eso; nadie más nos ha mostrado semejante amor; nadie más nos ha revelado el amor de Dios. Toda la teología, todos los argumentos y diferencias doctrinales son insignificantes comparado con eso. OREMOS: Gracias Señor Jesús por tu gran amor hacia mi. Que siendo aún pecador, moriste por mi. Y gracias por ese gran teólogo que sabía que, más allá de todo nuestro conocimiento de ti, tu amor es lo que vale más. Recibo tu amor de nuevo, y te pido que tu amor nos llene hoy a todos, y que llegue a otros a través de nuestras palabras y acciones; que tengamos una oportunidad pronto de decir "Jesús me ama, eso yo sé, porque la Biblia me dice así." En tu nombre pedimos. Amén. |
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