| Artículos
de la Religión
32. Del Matrimonio de los Presbíteros. Ningún precepto de la Ley Divina manda a los Obispos, Presbíteros y Diáconos vivir en el estado del Celibato, o abstenerse del Matrimonio; es lícito, lo mismo que a los demás Cristianos, contraer a su discreción el estado del Matrimonio, si creyeren que así les conviene mejor para la piedad. 33. Como deben evitarse las Personas excomulgadas. La persona que, por una denuncia pública de la Iglesia, se ha separado de la Unidad de la misma y ha sido debidamente excomulgada, se debe considerar por todos lo fieles como si fuese un Pagano y un Publicano, mientras que por medio del arrepentimiento no se reconcilie públicamente con la Iglesia y sea recibida por un Juez debidamente autorizado. 34. De las Tradiciones de la Iglesia. No es necesario que las Tradiciones y Ceremonias sean en todo lugar las mismas o totalmente parecidas; porque en todos los tiempos fueron diversas, y pueden mudarse según la diversidad de países, tiempos y costumbres, con tal que en ellas nada se establezca contrario a la Palabra de Dios. Cualquiera que
por su juicio privado voluntaria- mente y de intento quebranta
manifiestamente las Tradiciones y Ceremonias de la Iglesia, que no son
contrarias a la Palabra de Dios, y que están ordenadas y
aprobadas por la Autoridad pública, debe para que teman otros
hacer lo mismo, ser públicamente reprendido como perturbador del
orden común de la Iglesia, como ofensor de la autoridad del
Magistrado, y como quien vulnera Toda Iglesia particular o nacional tiene facultad para instituir, mudar abrogar las ceremonias o ritos eclesiásticos instituidos únicamente por la autoridad humana, con tal que todo se haga para edificación. |
35. De las Homilías. El segundo Tomo de las Homilías, cuyos títulos hemos reunido al pie de este Artículo, contiene una Doctrina piadosa, saludable y necesaria para estos tiempos, e igualmente, el primer Tomo de las Homilías publicadas en tiempo de Eduardo Sexto; y por lo tanto juzgamos que deben ser leídas por los Ministros clara y diligentemente en las Iglesias, para que el Pueblo las entienda. Nombres de las homilías. 1. Del recto uso de la Iglesia. 2. Contra el peligro de la Idolatría. 3. De la reparación, y aseo de las Iglesias. 4. De las buenas obras; y del Ayuno en primer lugar. 5. Contra la Glotonería, y Embriaguez. 6. Contra el Lujo excesivo de Vestido. 7. De la Oración. 8. Del Lugar y Tiempo de la Oración. 9. Que las oraciones Comunes y los Sacramentos deben celebrarse, y dministrase en lengua conocida. 10. De la respetuosa veneración de la Palabra de Dios. 11. Del hacer limosnas. 12. De la Natividad de Cristo. 13. De la Pasión de Cristo. 14. De la Resurrección de Cristo. 15. De la digna Recepción del Sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. 16. De los Dones del Espíritu Santo. 17. Para los días de Rogativa. 18. Del Estado de Matrimonio. 19. Del Arrepentimiento. 20. Contra la Ociosidad. 21. Contra la Rebelión. [Este Artículo está recibido en esta Iglesia, en cuanto que declara que el Libro de Homilías es una explicación de la doctrina Cristiana, e instructivo en la piedad y en la moral. Mas toda referencia a la constitución y a la leyes de Inglaterra son consideradas como inaplicables, considerando las circunstancias de esta Iglesia; que también suspende la orden para la lectura de dichas homilías en las Iglesias, hasta que se haga una revisión conveniente, para librarlas de tantas palabras y frases no usadas hoy, así como de las referencias locales.] |
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