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de la Religión 17. De la Predestinación y Elección. La Predestinación a la Vida es el eterno Propósito de Dios, (antes que fuesen echados los cimientos de Mundo), quien por su invariable consejo, a nosotros oculto, decretó librar de maldición y condenación a los que eligió en Cristo de entre todos los hombres, y conducirles por Cristo a la Salvación eterna, como a vasos hechos para honor. Por lo cual, los que son agraciados con un beneficio tan excelente de Dios, son llamados según el propósito por su Espíritu que obra en debido tiempo: por la Gracia obedecen a la vocación; son justificados gratuitamente; son hechos hijos de Dios por Adopción, son Hechos conforme a la imagen de su Unigénito Hijo Jesu- cristo; viven religiosa- mente en buenas obras, y finalmente llegan por la misericordia de Dios a la eterna felicidad. Como la
consideración piadosa de la Predes- tinación y de nuestra
Elección en Cristo, está llena de un dulce, suave e
inefable consuelo para las personas piadosas, y que sienten en
sí mismas la operación del Espíritu de Cristo, que
va mortificando las obras de la carne y sus miembros mortales, y
levantando su ánimo a las cosas elevadas y celestiales, no solo
porque establece y confirma grandemente su fe en la Salvación
eterna que han de gozar por medio de Cristo, sino por que enciende
fervientemente su amor hacia Dios; y así, para las personas
curiosas y carnales, destituidas del Espíritu de Cristo, el
tener continuamente delante de sus ojos la sentencia de la
predestinación Divina, es un precipicio muy peligroso, por el
cual el diablo les impele a la desesperación, o al abandono a la
vida más impura, no menos peligrosa que la
desesperación. |
18.
De obtener la Salvación Eterna solamente por el Nombre de Cristo.
Deben asimismo ser anatematizados los que se atreven decir, que todo hombre será salvo por la Ley o la Secta que profesa, con tal que sea diligente en conformar su vida con aquella Ley, y con la Luz de la Naturaleza. Porque la Escritura Santa nos propone solamente el Nombre de Jesucristo, por medio del cual únicamente han de salvarse los hombres. 19. De la Iglesia. La Iglesia visible de Cristo es una Congregación de hombres fieles, en la cual se predica la pura Palabra de Dios, y se administran debidamente los Sacramentos conforme a la institución de Cristo, en todas las cosas que por necesidad se requieren para los mismos. Como la Iglesia de Jerusalén de Alejandría y de Antioquía erraron, así también ha errado la Iglesia de Roma, no solo en cuanto a la vida y las Ceremonias, sino también en materias de Fe. 20. De la Autoridad de la Iglesia. La Iglesia tiene
poder para decretar Ritos o Ceremonias y autoridad en las controversias
de Fe; Sin embargo, no es lícito a la Iglesia ordenar cosa
alguna contraria a la Palabra Divina escrita, ni puede exponer un lugar
de la Escritura de modo que contradiga a otro. Por lo cual, aunque la
Iglesia sea Testigo y Custodio de los Libros |
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